Es un hecho que cada vez somos más a quienes se nos hace imprescindible consumir un buen pan dando la espalda a ese seudopreparado alimenticio que a veces nos venden como pan. En esta búsqueda del maná panarra, están a la cabeza los panes elaborados con masa madre.

Hacer pan con masa madre no es imprescindible, sin embargo, y citando literalmente a Jeffrey Hammelman en su libro El Pan, su presencia acarrea importantes beneficios derivados de la maduración lenta y gradual que se produce durante la fermentación de aquella.

Los principales beneficios que aporta la masa madre son:

  • Refuerza la estructura de la masa otorgada por la acidez de la fermentación sobre el gluten.
  • Sabor superior con aromas a trigo, delicada acidez y, al igual que un buen vino, un regusto largo en el tiempo.
  • Aumenta la capacidad de conservación al tener más acidez y menor PH que incide directamente en la durabilidad del pan.

Las panaderías de toda la vida saben de todos estos beneficios y que todas estas aportaciones configuran el ADN de sus masas, la esencia y particularidad de sus panes.


Elaborar una masa madre no es algo tan complejo y si elaborar pan forma parte de tus rutinas de cocinillas, te animamos a que subas de nivel panarra y te atrevas a elaborar tu propia masa madre.

Lo que si requiere la masa madre son algunos mimos constantes en el tiempo. Tendrás que alimentarla para mantenerla fresca y feliz pero como contrapartida tus panes se volverán más espectaculares, únicos, y tus dotes panarras serán la envidia entre familia y amigos. ¡Todo ventajas!